
Antes que imponérselas, Antonioni extrae sus historias de las localidades. El valle del Po, la frialdad de los negocios en Milan, el paisaje industrial de Ravenna, el swing de Londres son esenciales a la narración de Il Grido, L'Eclisse, Deserto Rosso y Blow-Up, mucho más que el propio relato. Vanessa Redgrave cuenta que al entrevistarse con Antonioni en un hotel londinense para su rol en Blow-Up, conversaron un largo rato antes de que pudiera interrumpirlo con la pregunta "pero hay guión?", a lo que como respuesta, Antonioni le pasó unas notas manuscritas en papelería de hotel. Eso sería.
Con su carta blanca en California, Antonioni experimenta sin límites intentando extraer la historia de la misma localidad. No tiene propiamente un guión, y no es raro que hasta 4 afamados co-guionistas figuren en créditos de lo que a la postre será Zabriskie Point, justamente nombre de un lugar en el desierto en donde transcurre gran parte del film. Pero lo más impactante es la escena final, explota todo. Muera la sociedad de consumo. Y a 10 cámaras 35mm. Aquí la tienen. Con música de Floyd. Esto sí que es carta blanca:
Zabriskie Point costó USD 7,000,000, pero recuperó un octavo del presupuesto... así y todo MGM cumplió el contrato con el siguiente film de Antonioni, El Pasajero, rodado en África, Barcelona y Almería, con Jack Nicholson. Antonioni nunca volverá a filmar en/para EEUU. Era que no.
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